lunes, 28 de noviembre de 2011

Fragmento del diario de Adela " La casa de Bernarda Alba"


(Antes de suicidarse)
 En ese momento solo podía escuchar las palabras de Martirio una y otra vez retumbando sobre mi cabeza. Por un instante dude que todo aquello fuera cierto, pero luego me convencí de que mi madre y mis hermanas no tenían motivos para dejarlo huir vivo después de lo que había pasado.
 Trato de plasmar lo que siento, lo que ocurrió en tan pocos minutos, el dolor inmenso que me invadió, la desesperación, la tristeza, el sentimiento de terminar con todo aquel sufrimiento me llevo a encerrarme en esa habitación, cerrar la puerta bien fuerte para que nadie pudiera verme ir de aquel mundo,  y para que no intenten decidir algo que ya estaba decidido.
 Tome unas cuerdas gruesas que se encontraban allí tiradas, las sujete fuerte al hueco de la ventilación del techo, subí a una silla y con mis mejillas llena de lagrimas ate la cuerda alrededor de mi cuello. Las últimas palabras que solo me anime a decir fueron: Mi amor…nadie jamás podrá separarnos, espérame unos segundos más y estaré de nuevamente junto a ti”.
 Es tan extraño, no alcanzo a ver a Pepe por ningún lado, pero estoy segura que en cualquier momento aparecerá. Desde aquí puedo ver mi antigua casa, puedo ver todo lo que ellas hacen, puedo ver sus caras seca, sin una lagrima derramada , veo la maldad en el rostro de Martirio; ya no quiero estar aquí, intento escapar de este lugar en el cual tantos años viví como una tortura pero no puedo, las puertas están cerradas, no puedo abrirlas doy vueltas y vueltas, nadie me ve, nadie me oye, lo único que logro hacer es que mis hermanas se aterroricen al pasar por las noches cerca de mi cuarto y oír lo único que ellas pueden escuchar de mi, mis dolorosos y profundos llantos. No aguanto más estar  aquí , quise escapar de todo el sufrimiento y volver con mi amor, y ahora solo vivo o mejor dicho permanezco en un pasadizo entre dos mundos totalmente distintos, a lo lejos veo un pórtico, de la cual a veces siento que de esa dirección proviene una dulce melodía y hay otras tantas veces en las que siento una pequeña brisa que apenas llega hasta mi,  un sentimiento de paz inmenso; desearía estar ahí, pero cuando me acerco una fuerza muy fuerte me arrastra nuevamente hasta este infierno de permanecer en esta casa sin poder escapar.
 Una vez escuche una voz que me dijo: “ Te concederé la paz infinita si en tierra pueden perdonar tus pecados y si tu perdonas y olvidas absolutamente a quienes pudieron haberte causado dolor mientras vivías”.
 Comprendí totalmente lo que dijo, de todos modos elijo seguir aquí, no habrá nadie que pueda perdonar lo que hice y menos Angustias. No busco su perdón ni mucho menos  y de mi parte no les concederé el perdón de ninguna manera prefiero seguir aquí toda la eternidad pagando por mis pecados a humillarme frente a ellas, al único que le debo mi perdón es a Pepe, solamente a él.
 Quien me hizo sentir los más hermosos sentimientos, quien me rescato una vez de aquella casa llena de envidia, odio y desilusión.
 Es a él a quien espero para que una vez más me libere de este tormento” Se que vendrás, permaneceré todo el tiempo aquí al lado de mi ventana esperando que llegues, nos iremos juntos y el destino dirá que hacer de nosotros, no importa en donde estemos te seguiré amando siempre”.


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