(Antes de suicidarse)
En ese momento solo podía
escuchar las palabras de Martirio una y otra vez retumbando sobre mi cabeza.
Por un instante dude que todo aquello fuera cierto, pero luego me convencí de
que mi madre y mis hermanas no tenían motivos para dejarlo huir vivo después de
lo que había pasado.
Trato de plasmar lo
que siento, lo que ocurrió en tan pocos minutos, el dolor inmenso que me invadió,
la desesperación, la tristeza, el sentimiento de terminar con todo aquel
sufrimiento me llevo a encerrarme en esa habitación, cerrar la puerta bien
fuerte para que nadie pudiera verme ir de aquel mundo, y para que no intenten decidir algo que ya
estaba decidido.
Tome unas cuerdas
gruesas que se encontraban allí tiradas, las sujete fuerte al hueco de la ventilación
del techo, subí a una silla y con mis mejillas llena de lagrimas ate la cuerda
alrededor de mi cuello. Las últimas palabras que solo me anime a decir fueron: Mi
amor…nadie jamás podrá separarnos, espérame unos segundos más y estaré de
nuevamente junto a ti”.
Es tan extraño, no alcanzo
a ver a Pepe por ningún lado, pero estoy segura que en cualquier momento aparecerá.
Desde aquí puedo ver mi antigua casa, puedo ver todo lo que ellas hacen, puedo
ver sus caras seca, sin una lagrima derramada , veo la maldad en el rostro de
Martirio; ya no quiero estar aquí, intento escapar de este lugar en el cual
tantos años viví como una tortura pero no puedo, las puertas están cerradas, no
puedo abrirlas doy vueltas y vueltas, nadie me ve, nadie me oye, lo único que
logro hacer es que mis hermanas se aterroricen al pasar por las noches cerca de
mi cuarto y oír lo único que ellas pueden escuchar de mi, mis dolorosos y
profundos llantos. No aguanto más estar aquí
, quise escapar de todo el sufrimiento y volver con mi amor, y ahora solo vivo
o mejor dicho permanezco en un pasadizo entre dos mundos totalmente distintos,
a lo lejos veo un pórtico, de la cual a veces siento que de esa dirección proviene
una dulce melodía y hay otras tantas veces en las que siento una pequeña brisa
que apenas llega hasta mi, un
sentimiento de paz inmenso; desearía estar ahí, pero cuando me acerco una
fuerza muy fuerte me arrastra nuevamente hasta este infierno de permanecer en
esta casa sin poder escapar.
Una vez escuche una
voz que me dijo: “ Te concederé la paz infinita si en tierra pueden perdonar tus
pecados y si tu perdonas y olvidas absolutamente a quienes pudieron haberte
causado dolor mientras vivías”.
Comprendí totalmente
lo que dijo, de todos modos elijo seguir aquí, no habrá nadie que pueda
perdonar lo que hice y menos Angustias. No busco su perdón ni mucho menos y de mi parte no les concederé el perdón de
ninguna manera prefiero seguir aquí toda la eternidad pagando por mis pecados a
humillarme frente a ellas, al único que le debo mi perdón es a Pepe, solamente
a él.
Quien me hizo sentir
los más hermosos sentimientos, quien me rescato una vez de aquella casa llena
de envidia, odio y desilusión.
Es a él a quien
espero para que una vez más me libere de este tormento” Se que vendrás, permaneceré
todo el tiempo aquí al lado de mi ventana esperando que llegues, nos iremos
juntos y el destino dirá que hacer de nosotros, no importa en donde estemos te seguiré
amando siempre”.
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